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Padre Luis Ugalde: "Es el momento de las grandes verdades en Venezuela" PDF Imprimir E-mail
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El padre jesuita y exrector de la Universidad Católica Andres Bello cree que el diálogo entre Gobierno y oposición, "tal como se había planteado hasta ahora, está muerto y debe ser enterrado".

La voz del sacerdote venezolano Luis Ugalde es requerida en su país cada vez que las circunstancias lo ameritan. Se ha ganado su espacio en el acontecer político gracias a la labor durante casi 20 años como rector de la Universidad Católica Andres Bello, una de las grandes casas de estudios superiores del país. Sus palabras, nunca improvisadas, revelan un conocimiento realista y profundo de la nación. Ugalde, director del Centro de Reflexión y de Planificación Educativa de los Jesuitas e Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, lanza mensajes como dardos sobre lo que está ocurriendo Venezuela.

“Es el momento de las grandes verdades”, dice y arranca con una fecha: "El 30 de marzo quedó claro, si alguien tenía dudas, que Venezuela es una dictadura". Ese día con un par de sentencias, el Tribunal Supremo de Justicia terminó de quitar las competencias a la Asamblea Nacional (Parlamento), lo que originó una reacción de la Fiscal General, advirtiendo que se había alterado el orden constitucional. Desde ese momento se han profundizado las protestas en el país suramericano.

-En Venezuela se vive un conflicto muy complejo, intensificado luego de que se cerraran las que parecían salidas democráticas para resolver la crisis: ¿Qué podemos esperar en el corto plazo de un conflicto que ya ha generado cerca de 40 muertos?

Estamos en un momento sumamente delicado, con dos temas importantes: emociones desbordadas por razones obvias y segundo, es el momento de grandes verdades. Temas que hace unos meses se discutían porque había dudas, en este momento son verdades evidentes; lo importante es que la emocionalidad no nos lleve a retroceder sobre las grandes verdades adquiridas. Lo que quiero decir con esto es que el 30 de marzo quedó claro, si alguien tenía dudas, que Venezuela es una dictadura en un marco constitucional democrático. El Gobierno es usurpador de una Constitución que sí es democrática, pero el Gobierno es dictatorial.

-¿Cómo está enfrentando el Gobierno este nuevo escenario?

El dictador va a tratar de confundir otra vez para perpetuarse. En esos intentos se plantea ¿qué hago para paralizar a la opinión (pública), dividirla o desactivarla? Como no ha habido nada que les haya resultado, aparecen entonces juristas pagados con la idea: ‘¿por qué no convocas una Constituyente que una vez que se reúna pueda eliminar todo lo constituido?’ Y está el argumento de que si son mayoría (la oposición) participe. Pero resulta que estamos en el artículo 350 (que contempla la desobediencia civil) y toda acción que el dictador haga, incluida la Constituyente, es una acción para reforzar la dictadura. En el pasado esas acciones le funcionaron, pero en este momento la oposición está unida y activada, y no cree en estos anzuelos porque ya los mordió una vez. Naturalmente contra la dictadura siempre se piden elecciones libres pero no cualquier elección.

-En esta lucha que usted señala se ha decantado entre demócratas y un régimen dictatorial: ¿qué papel debe tener El Vaticano, luego de las declaraciones que ha venido dando el Papa sobre Venezuela?

Puede parecer una herejía, pero lo de El Vaticano es secundario, una cosa es la Iglesia y otra El Vaticano. La Iglesia está muy clara y definida con la carta de Pietro Parolín [secretario de Estado del Vaticano] del primero de diciembre donde dejan claro que el diálogo no funcionó. La posición de la Iglesia está recogida en el mejor documento que hayan escrito los obispos venezolanas en su historia, el 13 de enero. Entre las verdades adquiridas está ese documento que es la posición de la Iglesia. El Gobierno está insistiendo en que el Vaticano quiere el diálogo pero los obispos venezolanos no, porque están convertidos en un partido político; ese anzuelo ya no lo muerde nadie.

-¿Y sobre lo que ha dicho el Papa recientemente?

El Papa viene de una visita a Egipto, donde hay dos papas cristianos ortodoxos más el tema de los musulmanes, de esas visitas que se dan cada 300 años. En el avión te van a preguntar de cualquier cosa y ese es el riesgo, entonces sale el tema de Venezuela y la Iglesia y da dos respuestas fundamentales que salieron a medias. Dijo que para el diálogo deben darse condiciones claras porque si no termina en un juego de niños, quiere decirle al Gobierno ‘el país está al borde del precipicio y ustedes se están burlando’ (…) Sobre ese punto del diálogo dijo que la oposición está dividida, pero no a nivel general, está hablando solo en torno al diálogo. Lo cierto es que en los últimos 10 años la oposición no ha estado tan unida y tan activada como ahora. Por eso, no más al llegar a Roma, el Papa aclara lo que había dicho (…) La Iglesia está clara que estamos ante una dictadura.

¿Y la comunidad internacional?

Afortunadamente, los países de América Latina, de Europa y todos los países democráticos, gracias a esa intervención judicial subordinada al Ejecutivo sobre el Poder Legislativo, lo tienen muy claro.

-Los venezolanos se han volcado a las calles contra el Gobierno que quiere perpetuarse. Eso ha dejado al menos 40 muertos. Desde su visión de hombre de fe y de analista político, ¿cuál estrategia debe seguirse en un momento como este donde todos los días uno se pregunta hasta dónde van a llegar?

La gente es muy consciente, a corto plazo estamos pagando un precio humano que es muy doloroso, pero si no hacemos esto ahora, el precio humano puede durar medio siglo como en el caso de Cuba. En este momento hay las condiciones, como nunca antes, de debilitamiento, de desprestigio del Gobierno y de declaración de que esto es dictadura. Entonces hay que procurar el mínimo de víctimas, presionar nacional e internacionalmente y entender que esta es una dictadura militar, no una dictadura apoyada por los militares.

¿Y cómo puede terminar una dictadura militar?

Todas las dictaduras militares terminan cuando el apoyo militar se resquebraja, así terminó el régimen de Pinochet, el de Fujimori y así terminó la transición en España. Lo que nosotros estamos viendo, también lo ven los militares, sus esposas e hijos y sus cuarteles donde no hay comida ni medicinas. Hemos visto episodios esperanzadores de policías y militares que se niegan a reprimir.

-¿Cree que en Venezuela se vive una etapa de desenlace y de cambio?

Sí y no; desenlace significa la construcción de una alternativa, porque si no se sabe construir una alternativa lo que viene puede ser peor a lo que se tiene, pero una cosa esperanzadora que está empezando a ocurrir es que cada vez más estamos hablando no sobre de qué vamos a salir sino en qué vamos a entrar y de qué manera llegamos en condiciones de gobernabilidad y con posibilidades de recuperación. Estamos en la fase de desenlace, sí, pero puede ser corta y nos enteramos al día siguiente, o puede ser larga, pero esto no tiene marcha atrás.

-¿Que sea un desenlace largo o corto puede depender de pronunciamientos como el de la Fiscal General?

Lo de la Fiscal fue realmente decisivo. La Fiscal, que ha sido toda la vida chavista, tomó una decisión contundente y no se trata solo de una persona con nombre y apellido, se trata de una persona con un cargo al cual le compete decir eso y lo ha vuelto a decir un par de veces después. Yo creo que sí se van a dar más pronunciamientos. Hemos vistos algunas muestras; [Gustavo] Dudamel dio unas declaraciones muy buenas y razonadas, otros artistas, exministros. En eso hay que ser amplios y de visión. Uno tiene que admitir que hay un cambio.

-¿Si tuviera la oportunidad qué le diría a quienes integran el Gobierno de Maduro?

Yo conocí a muchos que creían en una serie de principios humanitarios, pero el poder marea de tal manera que uno a veces no sabe si tengan remedio los que de verdad están en el poder; pero a los que puedan escuchar yo les diría que retrocedan a sus años buenos de idealistas, que miren a Venezuela, que miren la situación humana, unos desde la fe, otros de su conciencia, ¿qué les dice su conciencia? y a los militares les diría lo mismo. Llamo a la conciencia y a la no venganza. Tenemos que hacer un país que no sea una réplica pero de otro color.

La conciencia siempre está ahí (…) pero hay momentos trascendentales, por ejemplo, a esos muchachos no los para nadie porque su conciencia les dice que es la hora de jugársela por humanizar al país. Por eso uno ve heroísmos tremendos, muchachos que veía en la universidad, tan frágiles y se vuelven indomables en un reto de este tipo.

-¿Hay espacio para retomar el diálogo entre Gobierno y oposición?

El diálogo está enterrado y los facilitadores que eran nombrados de un solo lado nada más, se acabó. Si mañana hay que abrir negociaciones tienen que ser con otros facilitadores y otras condiciones. El diálogo como se había dado debe estar muerto y enterrado y si no está, hay que enterrarlo.

Fuente: http://www.jesuitas.org.co

 
 
 
 
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